Una sencilla historia budista con un poderoso aprendizaje en ella

Una sencilla historia budista con un poderoso aprendizaje en ella16shares

Sumidos como estamos en este mundo rápido e impaciente, donde le damos a la lógica todo el poder de una verdad absoluta, sin darle espacio a las emociones, encontrar la verdadera calma se ha vuelto una empresa ardua para nosotros. 

Calma que es innegablemente necesaria para tomas las decisiones más acertadas de acuerdo a los diferentes enigmas y encrucijadas que enfrentamos diariamente. Las presiones a las que nos vemos sometidos nos llevan a navegar de un pensamiento a otro hasta lograr una tormenta donde los mismo pueden perder su racionalidad y lógica, más peligrosos que los intensos sentimientos, producto de nuestras percepciones, gustos y preferencias. 

Viendo esto, tiene total sentido que en los últimos tiempos, la humanidad iniciara un camino hacia el reencuentro con su yo interior, sus intuiciones, donde los pensamientos lógicos y las emociones libres convergen para dar lugar a esa serenidad que tanto anhelamos, dejándonos ver más claramente el panorama. 

Así con las enseñanzas de Buda... 

La mente es como un mono inquieto

Así la definen los budistas, quienes explican los pensamientos como monos saltando entre ramas, caprichosos, confusos, indecisos, inquietos. Cada pensamiento o preocupación lleva a otro, hasta dejarnos agotados y agitados, y mucho más lejos de una respuesta asertiva. 

La "tormenta perfecta" 

Imaginen que a esos pensamientos saltarines le agregamos las intensas emociones. Es entonces cuando perdemos por completo la visión clara de las cosas y las malas decisiones comienzan a asomarse como opciones para enfrentar cada situación. 

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