Se Convirtió en Madre Soltera Tras Visitar Uganda... Pero No Como Imaginas

Se Convirtió en Madre Soltera Tras Visitar Uganda... Pero No Como Imaginas260shares

El amor de una madre es indescriptible, va más allá de lo racional. Por eso escuchamos historias increíbles sobre madres haciendo actos casi heroicos. ¡De los cuales nunca nos cansamos de leer! 

Hoy queremos compartir la historia de Emilie Larter, una chica de 22 años que tras culminar la universidad tuvo la oportunidad de trabajar como voluntaria en Uganda. Luego de consultar la oferta con sus padres y decidió partir por sólo 2 meses, para así conocer una cultura diferente y poder aportar su granito de arena al mundo.

Lo que ella y sus padres no sabían es que aportaría mucho más de lo pensado.

Tras llegar a Uganda, Emilie quedó al cuidado de los más chicos en una pequeña villa a 25 kilómetros de la ciudad más cercana.

Su trabajo consistía básicamente en cambiar pañales, organizar comidas y jugar con los niños, y aunque era un trabajo demandante que la dejaba exhausta, ella sentía que ese aporte llenaba su corazón. Después de un mes en Uganda ocurrió algo que cambió la vida de Emilie: Una mujer había fallecido después de dar a luz en Butagaya, un poblado a una hora de distancia, dejando al recién nacido huérfano.

Por supuesto, Emilie lo recibió con sus brazos abiertos.

Y se enamoró al instante del pequeño. Al bebé lo nombraron como Adam, y fue así como Emilie se convirtió en su ángel guardián, quien lo cuidaba día y noche. Claro, no todo fue sencillo, Adam necesitaba comida especial y donde se encontraban no había agua potable ni electricidad. ¡Y era un verdadero lío poder comunicarse en caso de emergencia!

Es más, Emilie tuvo que pagar de su bolsillo la comida del pequeño.

Fueron momentos bastantes estresantes para Emilie, puesto que no sólo debía cuidar del bebé sino también de los alimentos porque si los dejaba en cualquier lugar "desaparecían" porque habían muchas necesidades en el poblado:

“Fue estresante, pero amé cada minuto. Podía sentarme a mirar a Adam por horas, extendí mi estadía por dos meses más. Lloraba si no me veía y le encantaba estar en mis brazos. Todos me decían que me separara de él emocionalmente, pero ya me sentía tan unida con él como él conmigo”, dijo Larter.

Pero entonces tuvo que regresar a Reino Unido para graduarse. Aunque reservó pasajes de vuelta para Uganda apenas tuvo la oportunidad.

Ya no soportaba estar lejos de ese niño que consideraba como su hijo.

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