"Me acosté a dormir y desperté en medio de cientos de cadáveres" Relata esta anciana

"Me acosté a dormir y desperté en medio de cientos de cadáveres" Relata esta anciana30shares

La fe en las distintas religiones es, sin lugar a dudas, una manera de interpretar la necesidad del ser humano por encontrar respuesta a las diferentes incógnitas que representan los misterios de la vida. 

Pero esa fe ciega y firme puede ser tergiversada por aquellos con intereses personales, o bien por alguien cuya mente se ha disociado completamente de la realidad. Y esto puede, sin lugar a dudas, terminar en una terrible tragedia. 

Tal es es caso de lo que ocurrió en Jonestown, donde la anciana Hyacinth Thrash, dice haberse acostado a dormir una noche, y despertar al día siguiente rodeada por más de 900 cadáveres. Para ese entonces la mujer contaba con 76 años y estaba entre las primeras seguidoras del culto de Jones, y aunque reconoce que al principio su primer pensamiento fue que aquel hombre tenía razón y los había alcanzado el Apocalipsis, más tarde la verdad la golpeó duramente. 

Pero, ¿cuál es la verdad detrás de esta espantosa tragedia? 

Cristianismo, socialismo y fanatismo

Jim Jones creó este culto, que en un principio mezclaba los preceptos religiosos con la ideología del socialismo. Llamó a su iglesia "El Templo del Pueblo" y llegó a tener más de 20.000 seguidores, que para aquella época era un número bastante considerable. 

El Templo del Pueblo, una fe nómada

Jones mudó varias veces a todos sus seguidores por los Estados Unidos, guiado por la paranoica idea de que el gobierno los estaba vigilando y deseaba destruirlos. Finalmente, en 1975, terminó estableciéndose en Guyana, al lado de Venezuela, donde fundó Jonestown. 

Lo llamaban "Paraíso" y vivían en igualdad

Allí se establecieron sus fieles, quienes declaraban que eran totalmente felices, viviendo en "equidad y justicia racial". Pero siempre alertas de que el Gobierno Americano pudiera llegar hasta ellos y destruir todo lo que habían logrado. 

Su locura lo llevó a compararse con Jesucristo

Jones alegaba que podía curar enfermos y predecir el fin del mundo, que renacería en una comunidad socialista como la suya. 

Un juicio por custodia fue el detonante 

Varios ex miembros ya habían dado la alarma de que el culto del Templo del Pueblo, no era tan increíble como parecía. Los forzaban a entregar sus pertenencias e incluso a renunciar a la custodia de sus hijos. Tal fue el caso de Grace Stoen, madre de John, de 6 años. 

Su madre logró salir y quiso regresar por su hijo

Grace Stoen y su esposo Tim habían firmado un extraño documento que acreditaba a Jones como padre del pequeño, así que cuando ella logro salir, tuvo que dejar a su hijo en Jonestown. Pero, como madre, intentó recuperarlo desde los Estados Unidos. Nunca lo logró. 

El congresista Leo Ryan escuchó este y otros casos y decidió tomar acciones

Se trasladó hasta Guyana para encontrarse con un Jonestown donde no había acceso a medicinas y la población crecía sin control, por lo cual tampoco había suficientes alimentos. 

Jim Jones sabía que vendrían por él

El 18 de noviembre de 1978 un pequeño grupo conformado por Ryan se disponía a dejar Jonestown. Este grupo de personas deseaban dejar el culto. Pero los hombres de la "Brigada Roja" de Jones aparecieron de la nada y lo asesinaron junto con varios de sus acompañantes.  

Había llegado el momento para la "Noche Blanca"

Jones celebraba este ritual varias veces, como un simulacro de suicidio en el que sus adeptos demostraban su lealtad al ejecutar el "suicidio revolucionario". Debían beber una copa que contenía un supuesto veneno. Una forma de lavado de cerebro. 

Solo tenían cuatro opciones

Ellos podían quedarse en Jonestown y pelear contra los "cerdos capitalistas", huir a la selva, escapar a la Unión Soviética o cometer el "suicidio revolucionario". Y rodeados de los hombres de la "brigada Roja", la última era la mejor opción. 

Primero murieron los más pequeños

Las enfermeras y cuidadoras les dieron a beber una mezcla de cianuro y jugo. Luego, según algunos sobrevivientes, a los padres les dijeron que ya no podrían vivir sin ellos. 

Las personas, rodeadas de guardias, bebieron el veneno

Jim Jones fue encontrado muerto también, pero de un disparo en la cabeza que se presume fue suicidio. 

Los sobrevivientes fueron los que contaron la historia

Algunos huyeron a la selva, y otros pocos, como Hyacinth Thrash, estaban durmiendo y los pasaron por alto. 

Quedó registrada como una de las más terribles masacres de la historia

Lo que pudo ser un paraíso, terminó siendo una tragedia. 

De las 900 víctimas, casi 300 eran niños

Todos debían morir en nombre de su "revolución".

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