Los 15 errores más frecuentes que se cometen al hornear pasteles y cómo solucionarlos.

Los 15 errores más frecuentes que se cometen al hornear pasteles y cómo solucionarlos.0shares

Cocinar es una de las actividades que la mayoría de las personas disfruta, sobre todo cuando logran que sus platillos queden perfectos y suculentos. Sin embargo, requiere de cierto cuidado a la hora de preparar algunas recetas, las cuales son susceptibles de terminar en el caos con sólo descuidar un mínimo detalle. La pastelería es el más claro ejemplo de ello.

Hay quienes piensan que sólo es un asunto de mezclar los ingredientes, pero está muy lejos de ser así. Son innumerables los elementos de los cuáles hay que estar pendientes: exactitud en las medidas de los ingredientes, temperaturas precisas de horneado, utilizar los implementos de cocina adecuados, adquirir productos de calidad... y pudiéramos continuar por un largo rato. 

Para que esto no te suceda, Buenamente.com reunió los 15 errores en los cuáles las personas incurren con mayor regularidad cuando hornean y cuáles son las acciones que debes hacer para corregirlas. Luego de conocerlos, podrás pasar por todo un chef pastelero profesional sin problemas.

1. Usar tazas de medir líquidos para ingredientes sólidos (y viceversa)

No te sientas mal si no tenías ni idea de que existen dos tipos de tazas de medir, no eres el único. ¿Cómo puedes diferenciarlas? Sencillo, las que se usan para ingredientes húmedos (como el agua, aceite, vino, jugos...) tienen la marca superior ligeramente por debajo del tope de la taza y además trae una especie de pico por donde se vierte fácilmente el contenido. Por su parte, las de ingredientes sólidos (principalmente azúcar y harina) son lisas y se llenan hasta el borde. 

2. Abrir la puerta del horno para monitorear la cocción.

Hay preparaciones que son muy susceptibles y el ligero cambio de temperatura que ocurre al hacer esto estropea tu producto final. Usa mejor el vidrio para chequear que todo vaya bien y ten cuidado de llevar el tiempo estimado; siguiendo las instrucciones como es debido, suelen ser bastante precisos.

3. Ampliar o reducir las proporciones de las recetas.

Esto es un asunto serio. Puede parecer que no, pero sí lo es. Las cantidades indicadas garantizar que todos los ingredientes se mezclarán y reaccionarán de una manera que funcionen de la manera adecuada para cada preparación. Si varías eso, algo podría no ir bien y perder todo tu esfuerzo. En caso de querer mayor cantidad, prepara la receta dos veces por separado; en cambio, si deseas menos, pues hazla normal y luego te tocará seccionarla. No hay otra manera.

4. Desestimar que ciertos ingredientes estén "a temperatura ambiente".

Sobre todo ocurre esto con los huevos y la mantequilla. La principal razón de que una receta lo pida de esta manera es porque su unificación es más rápida y uniforme con el resto de los ingredientes de la preparación. De no hacerlo, podrías tener serios inconvenientes en cuanto a la textura final del plato. Lo recomendable es sacarlos unos 30 minutos antes de comenzar a cocinar y ¡problema resuelto! 

5. Obviar el tamaño de los huevos para cada preparación.

Hay quienes afirman que, indistintamente su tamaño, todos los huevos son iguales. Pero eso es ¡FALSO! Si lo dudas, pregúntale a cualquier experto en pastelería cuántas recetas ha arruinado sólo por usar unos de un tamaño diferente. En el mercado se consiguen desde medianos hasta jumbo. En caso de que no lo indique, opta por unos de tamaño grande que son lo más estándar.

6. No regular la temperatura del horno cuando se usan bandejas oscuras.

Todos sabemos que mientras más oscura es una superficie, absorbe calor con mayor intensidad. Lo que pocos hacen es considerar este detalle cuando usan bandejas en tonos oscuros dentro del horno. De hecho, este tipo están recomendadas para cocciones más rápidas, como las verduras asadas o alimentos que desees dorar. Sin embargo, si deseas utilizarlas para cualquier otra cosa, es aconsejable disminuir en 25 grados Fahrenheit la temperatura de la receta; con esto lograrás alcanzar el punto justo de cocción sin molestas sorpresas.

7. Decorar un pastel cuando todavía está caliente.

No importa el tipo de glaseado que hayas escogido, cualquiera se dañará si tratas de colocarlo si el pastel no se ha enfriado lo suficiente. En algunos casos, los defectos son irreparables. Por eso, ármate de paciencia y comienza a colocarlo luego de que, al tocarlo, esté completamente fresco.

8. Preparar recetas "a mano" cuando requieren de una batidora eléctrica (o viceversa)

El principal secreto para que las recetas horneadas queden perfectas es seguir las instrucciones al pie de la letra. Por consiguiente, si dice "batir a mano", procura que así sea. Y si dice "usar batidora eléctrica" pero no tienes, busca una prestada. Si te has animado antes a preparar un merengue con un batidor manual, sabrás que es así...

9. No contar con un termómetro de calidad para corroborar la temperatura del horno.

Una cosa es lo que dice el indicador externo que trae el horno y otra muy distinta la que realmente se obtiene dentro. Por eso, si te interesa que tus preparaciones queden impecables, lo mejor que puedes hacer es invertir en un termómetro para hornos, el cual se coloca sobre las rejillas de éste y te indicará exactamente su temperatura interna.

10. Derretir chocolate en un recipiente que no está completamente seco.

La humedad hace que se formen grumos en la mezcla, por eso es extremadamente importante asegurarse de que no quede ni siquiera una mínima gota de agua dentro del envase. 

11. Sustituir el polvo para hornear por bicarbonato de sodio.

Aunque producen un efecto similar, no reaccionan de la misma manera. Así, el bicarbonato de sodio requiere de un elemento ácido que lo haga reaccionar (algún cítrico, por ejemplo), en cambio el polvo para hornear ya tiene incluido un componente que cumple con esa función.

12. Rebanar panes y pasteles sin dejarlos enfriar.

Con esto ocasionarás dos cosas: la primera, tenderá a rasgarse, haciendo difícil que puedas servirlo sin que pierda su forma; y la segunda, harás que quede seco por dentro. No es necesario que espere a que esté helado, pero sí que llegue a temperatura ambiente.

13. Batir por poco tiempo la mantequilla y el azúcar, una vez que se combinan.

Este paso es crucial para muchas recetas pues es donde la mezcla adquiere consistencia debido al aire que se incorpora dentro de ella, por eso no sólo se trata de lograr que visualmente se unifiquen. Tómate tu tiempo en esto. Lo más usual es llegar a los seis minutos, aunque algunas sugieren el tiempo requerido. ¿Algún tip rápido?... Fíjate en el color de la mezcla: mientras vaya adquiriendo una coloración más clara es señal de que está tomando más aire.

14. No cernir los ingredientes secos.

Esto ayuda a que las mezclan queden más ligeras y ganen aire con más facilidad. Tampoco requiere demasiado esfuerzo para obviarlo, además que no todas las recetas lo indican pero, si lo hace tiene su justificación.

15. No revisar la fecha de expiración de los ingredientes.

En especial de los productos secos. Si usas ingredientes vencidos, éstos habrán perdido algunas de sus propiedades originales que afectarían el resultado final de tu receta. Es frecuente que esto ocurra con el polvo para hornear debido a que se usa en poca cantidad y permanece mucho tiempo en la alacena, lo que podría ocasionar que tus pasteles no queden esponjosos. ¡Nadie querría eso!

¿Cuál de ellos te ha ocasionado mayores inconveniente en la cocina? ¿Conoces alguna otra equivocación? Deja tus COMENTARIOS y COMPARTE esta valiosa información con tus amigos.

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