Las 10 frases que nunca jamás debes decirle a tu jefe

Las 10 frases que nunca jamás debes decirle a tu jefe0shares

La razón más común por la que la gente decide solicitar el divorcio suele ser la tan famosa "incompatibilidad de caracteres", es decir, que sus personalidades son incompatibles. Y la razón más común por la que la gente pierde su trabajo es porque en realidad no querían seguir allí, de modo que consciente o inconscientemente se lo buscaron. En ambas situaciones, hay una gran cantidad de conflictos y errores garrafales subyacentes a esas razones tantas veces repetidas. Y aunque es muy fácil encontrar artículos que analizan los errores más comunes que solemos cometer en las relaciones de pareja, las relaciones laborales aún necesitan mucha más investigación.

Hoy en Buenamente.com decidimos no seguir dejando esa tarea pendiente, así que luego de una pequeña investigación, encontramos los 10 errores de comunicación que más suelen cometer los empleados al dirigirse a sus jefes, con la esperanza de que ninguno de nuestros lectores se reconozca a sí mismo al leerlos a continuación. Pero si lamentablemente es así, ¡no te preocupes! Porque aquí mismo encontrarás la solución a cada uno de esos errores, para que puedas empezar a corregirlos hoy mismo.

“Fue culpa de Roberto”

La habilidad para admitir tus errores, sin necesidad de justificarte o echarle la culpa a los demás es visto como un signo de madurez. Un empleado así ganará respeto y confianza de sus jefes, incluso aunque se equivoque de vez en cuando. E incluso si la culpa es de otro, hay muchas maneras de hacerlo notar con sutileza, sin convertirlo en un asunto personal. A todo nivel, aquellos que señalan a los demás son mal vistos.

La mejor manera para salir de una situación así sería: “Tienes razón, no me di cuenta de ese detalle. Seré más cuidadoso de ahora en adelante. Quizás podríamos corregirlo así...”

“Siempre lo hemos hecho de esta manera”

No importa si estás hablando de tus propios hábitos o los de tu jefe anterior, esta frase suena exactamente igual a cuando le decimos a nuestra pareja actual que nuestro ex lo hacía mejor o que nuestra madre cocina mejor. A nadie le gustan ese tipo de comparaciones, ya que además lo más probable que lo que se esconda detrás de esa frase sea flojera o resistencia al cambio, dos características nada deseables en un empleado, y menos en los tiempos actuales, en las que los eventos se desarrollan tan rápidamente que las personas con mentes flexibles se vuelven más valiosas que los conservadores.

Una mejor manera de decir esto podría ser: “Lo que sugieres no es lo usual, por lo que podría ser complicado de poner en práctica”.

“Ese no es mi problema”

Cuando se es parte de un equipo, significa que van todos montados en la misma barca, así que todos los problemas te incumben, pues si la compañía se hunde, tú te hundirás con ella. Es por eso que cuando veas que hay un problema y tú tienes la solución, no dejes de comunicarla. Incluso si no funciona, al menos demostrarás que te importa.

Una buena forma de comunicarlo sería: "Aunque no soy un experto en el área, creo que quizás podríamos intentar esto...”

“Yo pensé...”

Luego de que un empleado dice esta frase, la mayoría de los jefes terminan torciéndole los ojos, ya que aunque ciertamente es bueno que hayas pensado las cosas, lo cierto es que no aclaraste las dudas que te surgieron al pensarlas. Y mientras que las excusas siempre nos hacen ver mal, la capacidad de admitir los errores y responsabilizarse por ellos te hace ver bien.

Excusas

Una mejor manera de decirlo sería: "Parece que hubo un malentendido. Permíteme arreglarlo y prometo tener más cuidado para la próxima”.

“Necesito un aumento de salario para reparar mi carro”

No hay ningún problema en pedir un aumento cuando tienes el respaldo de tus logros profesionales, pero tus problemas personales no deberían estar relacionados con tu trabajo. Y aunque suene antipático, tu jefe no tiene por qué preocuparse por ellos. No está mal pedir ayuda cuando estés en una situación realmente complicada, pero en el resto de los casos, es mejor demostrar que te mereces un aumento que tratar de obtenerlo dándole lástima a tu jefe.

La mejor manera de decirlo sería: “He triplicado mi productividad en los últimos 6 meses, así que creo que me merezco un aumento”.

“¿Ganaré un bono por eso?”

Obviamente que tu trabajo debe ser remunerado apropiadamente, pero pedir una recompensa por cada pequeña tarea con la que colabores se ve muy mezquino, sobre todo si te es posible colaborar gratuitamente. Por supuesto que tampoco estamos diciendo que debes permitir que nadie se aproveche de tu generosidad, puesto que entre ayudar a alguien con reporte y quedarte sin vacaciones hay un solo paso.

Con un simple "sí, puedo hacerlo" bastará para quedar mucho mejor ante tu jefe.

“¿Puedo irme a casa temprano? No hay nada que hacer de todas formas”

Si tu trabajo incluya una planificación diaria que te deja libre para irte luego de cumplirla, entonces no hay problema en usar esta frase luego de completar tus tareas diarias. Pero en cualquier otra situación, sería un error usarla, pues sólo te hará ver como desinteresado en el trabajo y sólo lograrás que te asignen un montón de tareas en vez de dejarte ir.

La mejor manera de decirlo sería simplemente preguntar si puedes tomarte la tarde libre, sin necesidad de aclarar la razón, ya que esto no es necesario, sobre todo no hagas referencia a que te aburres o a que no tienes nada que hacer.

“Haré el intento”

Esta frase puede interpretarse como que no vas a completar la tarea que te pidieron. Y si algo efectivamente sale mal, estás buscando evadir la responsabilidad. Cada vez que dices esta frase, tu jefe te escucha decir que no lo vas a hacer. Ya que es importante ser capaz de mostrarle resultados a tu jefe, lo mejor que puedes hacer es discutir las dificultades probables con antelación y ser honesto cuando las cosas han salido mal.

La mejor manera de decir estas cosas es: “Está bien, lo haré” y puedes añadir: “A estas personas siempre les toma un tiempo responder, así que lo más probable es que tengamos que esperar un poco por su decisión”.

“Estoy harto, me voy”

Si decidiste irte, simplemente vete. No puedes lanzar las puertas como una herramienta para sostener tus opiniones, ya que este tipo de pataletas infantiles harán que nadie te tome en serio. Nadie es irremplazable, así que no debes sorprenderte que después de salir así, nadie te deje entrar de nuevo.

La mejor manera de expresar esto sería: “Parece que tenemos opiniones encontradas en este asunto”.

“Tengo demasiado trabajo que hacer”

En una empresa, todos los empleados deben enfocarse en alcanzar la meta común. Si tu jefe te pide tareas que no están dirigidas en la misma dirección que tus tareas previas, puede ser que el plan de acción de la compañía haya cambiado sin que tú lo sepas. Es por ello que siempre lo mejor que puedes hacer es aclarar cuáles tareas son prioritarias.

La mejor manera para aclarar las cosas es la siguiente: "Actualmente estoy trabajando en el proyecto que me asignaste ayer. ¿A cuál tarea debo darle prioridad ahora?"

Bono: "Eso no fue lo que dijiste"

En cualquier momento y cualquier situación de nuestras vidas pueden existir los malentendidos. Pero cuando esto te ocurra en el trabajo y tu jefe te reclame que no seguiste las instrucciones que te dio, se ve muy mal que insistas en que tú estás en lo correcto y el jefe está equivocado. A menos que tengas pruebas fehacientes de que tu jefe dijo algo diferente a lo que él dice, lo mejor es no mencionarlo. Lo mejor es ser educado a este respecto y evitarle la humillación a tu jefe, para que luego no se descargue contigo por ello.

Lo mejor que puedes hacer en un caso así es decir: "En verdad pensé que estaba siguiendo las instrucciones, por favor señálame qué hice mal para corregirlo".

¿Alguna vez te has visto en una situación como esta en tu trabajo? ¿Cómo lo resolviste? ¡Cuéntanos al respecto en los comentarios!

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