“La Regla Pence” y el daño que puede causar en la relación entre hombres y mujeres.

“La Regla Pence” y el daño que puede causar en la relación entre hombres y mujeres.328shares

Una relación matrimonial debe basarse en el respeto, confianza, honestidad y, por último pero no menos importante, el amor. Cada uno de estos elementos se demuestra con los distintos gestos que tenemos hacia nuestra pareja, e incluso hasta cuando los dejamos de tener emiten un claro mensaje de nuestro nivel de compromiso con la relación. Es por eso que las acciones dicen mucho más de la calidad como pareja de cualquier persona.

Por su parte, es innegable el aumento desproporcionado de las cifras de infidelidades, mayormente perpetradas por los caballeros. De allí que nazca la iniciativa de hacerle frente para frenar en cierta medida esta tendencia, lo que conlleve a enlaces más duraderos. Sin embargo, este tipo de ideas deben fundamentarse adecuadamente, a razón de que no perjudique a nadie. 

Para bien o para mal, ya eso sólo el tiempo lo dirá, existe una especie de norma auspiciada por importantes sectores del poder internacional, la cual indica que la mejor forma de minimizar este hecho es procurando evitar todo tipo de contacto de los hombres con otras mujeres que no sean sus parejas. ¡Así como lo lees! ¿Puedes imaginarte lo que eso significa? Pues sí, es exactamente así, quizás hasta mucho peor. 

Para quienes todavía no la conocen, aquí en Buenamente.com hemos recopilado los detalles más importantes sobre esta novedosa propuesta que ha dejado a más de uno con la boca abierta, bien sea por lo excepcional que les parece o por lo absurda y retrógrada. Sin embargo, la única manera de fijar posición al respecto es documentándose sobre ella.

La idea principal que supone esta ley es que ningún hombre es capaz de controlarse frente a una mujer.

A partir de allí, se entiende de que inevitablemente caerá rendido a los pies de cualquier otra chica que se le presente que no sea su pareja.

Es una exhortación verdaderamente extrema.

Así, esta regla demanda a cualquier hombre a evitar bajo cualquier circunstancia quedarse solo con alguna mujer que no sea su cónyuge; incluyendo dentro de esto: cenas, reuniones laborales, viajes, entrevistas... en fin, cualquier evento en el cual exista la posibilidad de mantener contacto directo con otra chica que no sea su esposa. Cierra además con broche de oro, exhortándolo también a privarse de consumir alcohol en su ausencia. ¿Qué te parece?

Surgió en una convención de evangelizadores protestantes.

Ellos fueron Bev Shea, Billy Graham, Cliff Barro y Grady Wilson. Su intención original era redactar una serie de "normas" que permitieran a sus comunidades cristianas mantener el más alto estándar de moralidad e integridad bíblica.

Se llevó a cabo en el hotel “Modesto” de California en el año 1948.

Como resultado final, redactaron un documento donde manifestaban su postura frente a los que ellos consideraban eran los principales problemas estaban atravesando en ese momento los evangelistas y el evangelismo; ubicándose en la segunda posición la inmoralidad sexual.

Su planteamiento se basó en el mandato del apóstol Pablo a Timoteo referenciado en la Biblia.

Específicamente en la segunda carta de San Pablo a Timoteo, capítulo 1, versículo 22, el cual dice: "Huye... de los deseos juveniles".

Fue un compromiso personal que estos evangelistas asumieron válido como una revelación.

Aunque suene un poco descabellado, llegaron que esta era la mejor manera de evitar caer en la inmoralidad que conlleva una infidelidad. ¡Wow!

Como es de suponerse, su aplicación ha generado numerosas reacciones.

Más aún debido a que recientemente, el vicepresidente norteamericano Mike Pence se declaró a favor de esta postura y, no sólo eso, sino que afirmó públicamente seguirla por el bien de su matrimonio.

Se le conoce como "La regla Pence" justamente por ello.

El vicepresidente no teme expresar en cualquier escenario su apoyo firme a esta idea. Es más, la auspicia dando como prueba su testimonio personal.

Esto ha generado una enorme polémica debido a que se considera una postura sexista.

No es para menos considerarla así. Imagínate que, para poder cumplir con esto, en los eventos dentro de la Casa Blanca debe necesariamente limitarle el acceso a las mujeres. Esto es una clara muestra de cómo se coarta la participación de la mujer en responsabilidades de mayor envergadura, relegándola a papeles mucho menos protagónicos.

Por otro lado, atenta contra el desenvolvimiento natural de las relaciones, pudiéndose tornar incluso peligrosa.

Detrás del supuesto "respeto" y "compromiso" del cumplimiento de esta norma, se refuerza una de las ideas más machistas de toda la historia de nuestra sociedad: A los hombres les resulta imposible controlar sus bajos instintos frente a una mujer.

Con esta ley, se refuerza inexcusablemente este planteamiento.

Lo que, en vez de ayudar a que los caballeros desarrollen habilidades de autocontrol que demanden algún esfuerzo de su parte; simplemente evaden la realidad, viéndose además menoscaba la figura femenina. ¡Qué injusticia!

Quienes la apoyan no le ven lo "machista" por ninguna parte.

Hacen referencia a que debe ser aplicada por los hombres, así que no tiene absolutamente nada que ver con una postura sexista. ¡Por favor!

Los hechos son contundentes: la mujer se vende como una carnada y el hombre como el cazador indomable.

¿Cómo podrá demostrar un hombre verdadera fidelidad si no le hace frente a la tentación?

Es una interesante pregunta que quiénes defienden esta postura deberían hacerse.

La prensa ha atacado fuertemente la postura de la Casa Blanca sobre este tema.

Siendo una de las más activas en este sentido la periodista Katelyn Beaty en su columna para el "New York Times".

Su crudeza refleja claramente su opinión sobre esto.

"La regla de Pence surge de una visión rota de los sexos: los hombres son bestias lujuriosas que deben contenerse, mientras que las mujeres son objetos de deseo que deben ocultarse. Ofrecer la regla de Pence como una solución a la depredación masculina es como decir: "No puedo reunirme contigo de a uno, de lo contrario eventualmente podrías atacarte”; lo que es, honestamente, algo horrible."

Técnicamente, ya existe un concepto que engloba esta realidad.

Se le denomina "sexismo benevolente". 

Quizás ese adjetivo esté muy alejado de la realidad.

Lo cierto es que se ha aceptado acuñarlo a este concepto, el cual disfraza este acto de machismo como uno de igualdad y protección.

Esto deja a entrever que la lucha por la igualdad de género apenas está comenzando.

Aunque en muchos escenarios se ha ganado terreno, en otros queda mucho por hacer. Todos merecemos ser tratados por igual, aún más sabiendo lo valiosas que son las mujeres cuando se les deja asumir puestos de gran envergadura. 

¿Qué piensas tú sobre esta impactante norma? Deja tus COMENTARIOS y COMPARTE para que muchos más la conozcan y puedan unirse a la defensa de su causa, indistintamente el lado en el que se ubiquen.

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