La ciencia nos explican por qué algunas personan nos gustan tanto y otras no.

La ciencia nos explican por qué algunas personan nos gustan tanto y otras no.3shares

A todos nos ha pasado alguna vez, conocemos a alguien e inmediatamente esa persona nos ce mal, como dirían en mi pueblo "nos cae como para de mula en el estómago" Es como si tuviera un "no-sé-qué" que te hace dudar de su honestidad e intenciones. Así como también hay ocasiones en que podemos encontrar a alguien que simplemente nos irradia confianza. Pero, ¿te has preguntado por qué ocurre eso? ...¡Lo más seguro es que sí!

Descuida, no significa que seas elitista o un asocial, ya que hay otras personas que también se han preguntado lo mismo y que han hecho sus debidas investigaciones. A continuación, te dejamos 7 interesantes estudios y experimentos que te explicarán por qué sientes rechazo o atracción hacia algunas personas.

Si estas teorías te parecieron interesantes, entonces COMPÁRTELAS con tus amigos, ellos también deben conocerlas. Tampoco olvides dejarnos tu opinión en los COMENTARIOS, aquí en Buenamente.com nos encantaría saber lo que piensas al respecto.

1. Mientras más simétrica sea una persona, más atractiva nos parecerá.

Puede que cuando veas una persona atractiva no digas algo como:  "¡Wow, él es muy simétrico!". Pero muchos estudios han demostrado que la simetría de una persona juega un papel fundamental en su atractivo general. 

Claro, las personas absolutamente simétricas no existen, ya que la biología es imperfecta. Pero mientras más bajo sea el nivel de de estrés oxidativo, más simétrica es la persona y, por ende, más atractiva.

En un experimento compartido por The Independent, les tomaron las medidas a algunos hombres para evaluar cuán simétricos eran.

Posteriormente, se les pidió a un grupo de mujeres que evaluara el atractivo de esos hombres. Por supuesto, los resultados demostraron que los hombres más atractivos eran los más simétricos y los menos estresados.

2. Los mensajes que terminan en punto son percibidos como insinceros y/o enojados.

Científicos de la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton realizaron un experimento con 126 estudiantes que consistía en leer diálogos de dos líneas: La primera era una pregunta y la segunda eran diferentes respuestas como "Sí", "Sip", "Seguro" y así sucesivamente. Lo más importante del experimento era si había o no un punto al final. Cada uno de los estudiantes evaluaron la respuesta en cuanto a cuán honesta la percibían. Y curiosamente, en la mayoría de los casos, las respuestas sin puntos fueron consideradas las más sinceras.

Dado que no podemos usar señales no verbales cuando enviamos mensajes de texto, los reemplazamos por "imitación de texto".

Por ejemplo, las letras mayúsculas y signos de exclamación se usan para mostrar que estamos enojados o gritando. En cambio, un punto al final de la oración es señal de que estamos hablando en serio o de que queremos terminar la conversación. Es por eso que las personas que usan un punto al final del mensaje nos parece enojada.

3. Nos gusta cuando alguien nos ve de la manera que queremos ser vistos.

Las personas desean ser percibidos de la misma forma en que se ven a sí mismos. Todos deseamos que nuestras opiniones sean aceptadas. Y este fenómeno se ha demostrado en varias universidades, en donde se les preguntó a los participantes con quienes deseaban comunicarse y todos respondieron que con una persona que tuviera una opinión similar a las de ellos.

Esto se debe a que las personas les gusta comunicarse con alguien que les proporcione comentarios similares a su propia auto-identificación.

Esto con el fin de sentirnos comprendidos y satisfechos con la calidad de la interacción.

4. Nos comportamos mejor si las personas esperan que lo hagamos.

De acuerdo con el efecto "Pigmalión", podemos tener ciertas conductas con algunas personas dependiendo de lo que pensamos de ellas. Y eso también hace que las personas se comporten de la manera que esas personas esperan.

En un artículo de la revista Harvard, la psicóloga social Amy Cuddy explica:

"Si crees que alguien es un imbécil, te comportarás con ellos de una manera que provoques situaciones que los haga parecer idiotas", dice Cuddy. "Y luego dices, '¿Ves? ¡Es un idiota!' Este es uno de los peligros de los estereotipos. Cuando obtenemos conductas consistentes con los estereotipos que tenemos, nos decimos a nosotros mismos: '¿Ven? ¡Los estereotipos son correctos!'"

5. Nuestro cerebro puede ver qué tan popular es una persona.

En casi todos los grupos sociales, la popularidad de las personas depende de su estado social y conexiones. Pero, ¿cómo podemos reconocer a las personas "populares" cuando las preferencias públicas sin diferentes a las nuestras?

En un estudio publicado por la revista PNAS, los científicos le pidieron a los participantes que estimaran qué tan populares eran las personas según sus fotos en redes sociales.

En ese mismo estudio, se escanearon los cerebros de los participantes. El resultado fue bastante interesante: los científicos descubrieron que ciertas partes del cerebro se activaban cuando se intenta estimar qué tan popular es alguien. Por lo que una red neuronal especial es la que se encarga de determinar qué tan atractivas son las personas para nosotros.

6. Nos atraen las personas que tienen los rasgos que nos gustan de nosotros mismos y los rasgos que nos faltan.

Aunque no nos demos cuenta, esta regla siempre ha funcionado y está compuesta de dos partes: Nos gustan las personas que tienen rasgos positivos que superan las cosas que no nos agradan de nosotros mismos y nos gustan las personas que tienen los mismos rasgos que nos agradan de nosotros mismos.

Aquí te dejamos un ejemplo:

Supongamos que hay una chica atractiva, pero ella no cree que sea atractiva. De hecho, ella es insegura. Y luego ella conoce a un chico igualmente atractivo pero que es confiado. Esa mezcla de rasgos específicos hace que sea una combinación perfecta para ella, ya que son similares y diferentes al mismo tiempo. Por lo que, de alguna, se complementan.

7. Estamos más inclinados a confiar en extraños que nos recuerdan a alguien en que confiamos.

Un grupo de científicos estadounidenses realizaron un experimento en donde le pidieron a 29 participantes que eligieran entre conservar 100 dólares o invertirlo todo (o parte) con uno de los 3 desconocidos de las fotografías. Durante el estudio, los científicos le revelaron a los participantes que el primer sujeto de la foto compartía los ingresos de las inversiones, el segundo lo hacía ocasionalmente y el tercero raramente lo hacía. Esto llevó a una segunda parte: a los participantes se les pidió que eligieran un compañero para un negocio, pero esta vez se trataban de 4 personas nuevas cuyas fotos habían sido editadas para que se parecieran a las personas del experimento anterior. 

El resultado fue fascinante: Los participantes eligieron a la persona que se parecía a la más honesta del experimento anterior.

Un 68% de los participantes rechazaron las fotos de las personas que eran similares al hombre que raramente compartía los ingresos y que no era confiable. Esto demostró que solemos confiar en aquellos extraños que se parecen a personas en las que hemos confiado anteriormente.

Y tú, ¿qué opinas de estas teorías?

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