La ciencia ha comprobado que las parejas felices y estables suelen engordar más rápido.

La ciencia ha comprobado que las parejas felices y estables suelen engordar más rápido.220shares

¿Exceso de comida o de felicidad?

¿Ahora que has iniciado una relación estable sientes que has subido de peso? ¿o es que te ha pasado cada que has tenido una? Según la ciencia esto es verídico. A través de un estudio realizado por la Universidad de Queensland en Australia se concluyó que las personas que están en relaciones estables y felices son más propensas a aumentar de peso.

Los resultados de la investigación arrojaron que algunas personas ganaron hasta 10 kilos después de haber iniciado una relación estable. El análisis de los científicos dice que, el problema parece estar en que cuando somos felices en una relación, nuestro apetito se incrementa.

En primera instancia, la mayoría de las parejas que apenas se conocen normalmente frecuentan bares y restaurantes en las primeras citas. Pasado ese período de enamoramiento invitan amigos a casa para disfrutar de grandes cenas o pasan los fines de semana viendo películas y comiendo golosinas en la cama, por ejemplo. Estas costumbres sedentarias, que son comunes en muchas parejas, y la cantidad de alimento que ingieren son los detonantes del aumento de peso.

Otra señal importante es que viven una relación feliz y plena “se relajan” mientras están seguros de que atraen a su compañera o compañero no sólo por el físico y esto los tranquiliza a la hora de comer.

Según este estudio existen tres etapas en que las parejas comienzan a aumentar de peso: El período de relax que sigue a la sensación de enamoramiento intenso, después de discusiones y peleas y luego de un embarazo.

Las parejas enamoradas suelen comer más de lo debido. El estudio demostró que cuando se come acompañado, se llega a ingerir aproximadamente un 35% más de alimentos de lo normal. Por otro lado, la alimentación está vinculada con los sentidos y los vínculos, los cuales se estimulan cuando se vive en pareja.

Las parejas que conviven también son propensas a engordar, sobretodo las mujeres, pues al cocinar juntos, se pasa por alto que las necesidades calóricas de las mujeres son diferentes a las de los hombres. La mayoría de las mujeres cambian completamente sus hábitos alimentarios, e incluso incluyen en su dieta cosas que antes no les gustaban.

Las mujeres que viven con sus parejas también suelen desarrollar una distorsión del tamaño de las porciones que comen y muchas de ellas han afirmado que comen la misma cantidad que su pareja, y algunas veces porciones más grandes.

Otro estudio bastante similar llevado a cabo por el Centro Nacional para la Información Biotecnológica de EE.UU. (NCBI) indagó sobre el comportamiento de 169 parejas tras cuatro años de matrimonio. Midieron sus peso, altura, satisfacción marital, estrés, entre otras variables y sus conclusiones fueron las mismas.

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