Este pueblo que estuvo sumergido bajo el agua será convertido en un lugar impresionante.

Este pueblo que estuvo sumergido bajo el agua será convertido en un lugar impresionante.67shares

Villa Epecuén es el nombre de un pueblo turístico argentino en ruinas, ubicado en Adolfo Alsina, en la Provincia de Buenos Aires. Situada a 7,3 km de la ciudad de Carhué, fue fundada en 1921 a la vera del lago del mismo nombre, y llegó a tener cerca de 1.500 habitantes, siendo visitada por un promedio de 25 mil turistas durante el verano.

Sin embargo, en 1985, durante la gobernación Alejandro Armendáriz (UCR) una inundación provocada por una creciente del lago sumergió a la ciudad completamente bajo el agua, obligando a su evacuación total.

Recién en los últimos años el agua comenzó a retirarse, dejando a la vista las ruinas de la ciudad, que se han convertido en sí mismas en un atractivo turístico. La abrupta destrucción de la ciudad, junto con sus ruinas, despertaron el interés de periodistas, antropólogos, fotógrafos y deportistas.

Un factor importante para su popularidad fue la confluencia de varias líneas ferroviarias en la zona.

El Ferrocarril Oeste (hoy Sarmiento) servía la estación Villa Epecuén, mientras que el Ferrocarril Midland y el Ferrocarril del Sud llevaba pasajeros hasta la estación Carhué. El pueblo no dejó de expandirse desde entonces, desarrollando la infraestructura urbana e inaugurando hoteles, residencias de lujo e industrias explotadoras de sal y productos derivados.

Se generó una población estable, entre trabajadores y propietarios.

De modo que hacia 1930 la ciudad ya contaba con todas las instituciones de un poblado permanente. Hacia la década del '70 recibía 25 mil turistas durante la época veraniega, con 6 mil plazas hoteleras declaradas y 250 establecimientos comerciales. La población estable rondaba las 1.200 personas.

En 1975, el gobierno provincial construyó el canal Ameghino…

Una obra de ingeniería que conectaba varias cuencas y regulaba el caudal de agua en todas las lagunas de la región. 

Los trabajos comienzan con la construcción de un canal recolector de agua.

Pero son abandonados a medio hacer con la llegada de la Dictadura Militar en 1976. Este panorama comienza a verse agravado desde 1980 con el surgimiento de fuertes lluvias, que amenazan con anegar al pueblo.

La laguna crecía entre 50 y 60 centímetros por año y amenazaba con rebasar el terraplén defensivo.

Que medía cuatro metros de altura sobre la costa, y que fue construido para proteger al pueblo. 

Pero el 10 de noviembre de 1985, el terraplén cedió.

Y los excedentes hídricos inundaron el pueblo, que tuvo que ser evacuado. 

El trabajo “fuerte” de evacuación duró 15 días y no hubo ninguna fatalidad.

Si bien hubo que trasladar hasta a los féretros del cementerio— la municipalidad los derivó a Carhué, a unos ocho kilómetros. Epecuén se fue cubriendo de agua lenta y paulatinamente y sus casi 1.500 residentes estables perdieron todo. Dos años después llegó a su pico máximo de inundación; las ruinas quedaron bajo el agua durante dos décadas.

En la actualidad el nivel del agua ha retrocedido casi en su totalidad.

Aún es visible el trazado de las calles, el dique de contención y las ruinas de las casas, hoteles y edificios emblemáticos. Abundan árboles muertos, edificios en ruinas y vehículos oxidados. 

En 2010 quedaban ya pocas cuadras inundadas, si bien el pueblo continúa deshabitado y en ruinas.

Las ruinas son frecuentemente visitadas por fotógrafos, turistas de distintas partes del mundo, periodistas y entusiastas de los deportes extremos. 

Sin embargo, Villa Epecuén no está totalmente deshabitada.

Ya que Pablo Novak, un vecino cuya familia estaba firmemente ligada a la ciudad mediante distintos emprendimientos, se negó a abandonarla y aún permanece allí como el único habitante. Se resiste a abandonar su pueblo y lo recorre habitualmente acompañado de su perro "Chozno".

Ya rebasa los ochenta años, y vive únicamente con sus gallinas y sus perros.

Recibe visitas de sus amigos y de sus diez hijos...

Ve la televisión y de vez en cuando contesta llamadas con el móvil diciendo “Intendencia Epecuén, dígame”. Humor negro a raudales.

En sus tiempos había un castillo de verano.

Mandado a construir por la arquitecta francesa Ernestina Maria Leontina Allaire.

Y era uno de los puntos más visitados. 

Esta es una imagen más completa de la inundación que acabó con Villa Epecuén...

Pero se ha confirmado que Villa Epecuén será transformado...

Y que se convertirá en el más grande centro turístico del mundo.

Allí se construirán hoteles de lujo, casas de descanso y centros comerciales con las tiendas más exclusivas.

Será el lugar ideal para recibir a los hombres más ricos y poderosos del mundo. 

Además se tiene un proyecto de construir un hotel submarino.

Con capacidad para albergar a más de 1000 personas. 

¡Esto sí que suena interesante!

¿Te gustaría visitar este lugar? COMENTA y no olvides COMPARTIR esta interesante nota con todos tus amigos.

DEJANOS SABEN TU OPINION
TE LO RECOMENDAMOS
TU PUEDE INTERESAR