'Estaba ciega': el duro relato de una relación abusiva que conmueve a las redes sociales.

'Estaba ciega': el duro relato de una relación abusiva que conmueve a las redes sociales.65shares

La violencia doméstica comprende todos aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física, hasta el hostigamiento, el acoso, o la intimidación, que se producen en el seno de un hogar, y que perpetra por lo menos un miembro de la familia contra algún otro familiar.

La violencia psicológica es la forma de agresión en la que la mayoría de los países las afectadas van a quejarse y casi nunca toman acción en cuanto a dicho tipo de violencia, ya que en este caso se unen la falta de opciones legales de denuncia y protección frente a esta forma de violencia.

Las señales de violencia son más fácil de ocultar si es emocional, pues las mujeres no aceptan el maltrato de forma “pasiva”; según los estudios realizados, la mayoría de las mujeres maltratadas no lo aceptaron y se resistieron a él. Estas acciones de defensa hicieron que la violencia psicológica se viera como una agresión mutua y algunas instituciones la han catalogado como un conflicto de pareja.

Las mujeres que no reconocen como agresión la violencia psicológica no significan que no vean esta forma de violencia como algo que las dañe o las deshaga o como algo indeseable.

De hecho si lo ven y son estos episodios de maltrato emocional lo que más las mueve a hablar de sus malestares con personas de confianza así como familiares, amigos o personas de las iglesias y es aquí donde tratan de librarse de esas formas de agresión.

¿Cómo reconocer la violencia psicológica? 

La violencia psicológica, también conocida como violencia emocional, trae consigo acciones como humillar, hacer sentir mal e inseguro a un individuo, deteriorando su propio valor. Difiere del maltrato físico ya que éste es sutil y es mucho más difícil de percibirlo o detectarlo. Se manifiesta a través de palabras hirientes, humillaciones, gritos e insultos. Este trastorno puede tener bases en la infancia de las personas cuando se llevan a cabo la falta de atención por parte de los padres o familiares y la violencia intrafamiliar.

Las cifras hablan por sí solas...

De acuerdo a informes dados por las Naciones Unidas, un 35% de las mujeres alrededor del mundo ha sido víctimas de algún tipo de violencia física y/o sexual por parte de su pareja sentimental en algún momento de su vida.

La mayoría de las víctimas oculta que existan esos problemas por temor a ser juzgadas en la sociedad.

La indecisión es una de las causas para no admitir la situación así como el estereotipo dominante de la feminidad en Occidente, donde no se considera como atributo de las mujeres el ejercicio de la violencia activa.

Unas de las consecuencias de la violencia doméstica es la depresión.

Las mujeres que sufren violencia doméstica corren un mayor riesgo de estrés y trastorno de ansiedad, en particular los trastornos resultantes del estrés postraumático. El intento de suicidio y depresión se conectan estrechamente la violencia en pareja. Los hombres que maltratan a su pareja son motivados por una necesidad de dominar y controlar a su pareja.

Tal es el caso de Elaine Mastrodomenico, una chica como cualquier otra, que llevaba un estilo de vida común.

Estaba concentrada en su carrera profesional, su trabajo, familia y amigos. Después de termminar una relación de 3 años, decidió quedarse sola por un tiempo, hasta que por desgracia cruzó su camino con alguien que jamás debió conocer.

Fueron muchos momentos de tortuta...

Luego de sufrir amargos días de violencia doméstica por parte de su novio, tomó la decisión de cerrar los ojos, echar a un lado la vergüenza que nunca debió permitirse sentir, el miedo y la desilusión de haber permanecido en una relación tóxica por varios meses y finalmente contar lo que experimentó. Una amarga situación que le tocó vivir a sus cortos 23 años de edad.

Así nos cuenta su historia:

"Mi nombre es Elaine y tengo 23 años. Me gustaría mucho tener 22 de nuevo y ser capaz de borrar de mi vida lo que he vivido durante casi un año.Pensé mucho si debía escribir sobre mi vida o no y decidí que sí. Decidí sacar lo que tanto me atormentó y de alguna manera, ayudar a otras mujeres que están pasando por lo que pasé.Estoy hablando de relaciones abusivas y de violencia contra las mujeres.Mi niña, ¡Nunca te culpes de eso! Estoy segura de que así como me culpé a mi misma, tu también tienes mucha culpa y angustia en tú corazón.Hay cosas que no podemos explicar, hay cosas que no entendemos, ¿por qué estamos pasando por esto en nuestras vidas? Lo único que puedes asegurarte es que sólo TÚ puedeS salir de esto. ¡Sólo TÚ puede hacer que este sufrimiento termine! ¡Tienes que ser fuerte!Ya han pasado 2 meses desde que salí de algo que jamás imaginé entrar algún día. Hoy me siento bien y cómoda para compartir mi historia.Me involucré con lo que parecía una persona encantadora, algo típico de un agresor. Acababa de salir de una relación de 3 años y medio. Una verdadera relación… Hoy me doy cuenta de lo bien que me trataban y respetaban.Yo era una chica muy feliz, yo era vanidosa, trabajadora y dedicada a mi trabajo. Hoy me miro en el espejo y quiero volver a ser esa persona. Gracias a Dios por la terapia, estoy volviendo a mi viejo yo.Lo siento mamá, por ser débil.Me humillaron, me maltrataron, herí a la gente que quería lo mejor para mí, estaba ciego y creía que estaba enamorada. Yo creía en las promesas y arrepentimiento de mi agresor.Realmente creí que sería tonta si no le perdonaba. Perdería a un tipo cariñoso que cuidaba de mí, y que me decía: “Eres la mujer de mi vida”.¿Cómo pude entrar en ese círculo vicioso?Por desgracia, entré y me metí de cabeza.“El agresor te mira a los ojos y te convence de que quiere darte tanto amor, que serías tonta si te fueras. Está arrepentido, y la culpa de la cosa no va a ser de él porque te ha hecho daño, sino que va a ser tuya porque no ha sido capaz de perdonar y volver a intentarlo. No importa cuántas veces se repita.Repitió esto varias veces, apretando, temblando, pateando mi estómago, golpeándome la nuca, golpeándome el brazo, golpeándome la cara, escupiéndome la cara … Sus celos le hacían imaginar cosas y volverse paranoicos.Y eso pasó 4 veces, me atrapó 4 veces.Sus descargas siempre venían en el mismo orden: amor, explosión, disculpas, excusas, amor, explosión, disculpas, excusas…“El abusador te hace sentir lástima por estar descontrolado, antes de que puedas sentir algo por ti”.Me sentía culpable. Pensaba que realmente merecía esas palabras, garabatos tan sucios.De su boca, oí muchas cosas que me avergonzaba decirle a alguien. Entonces sufría. Lo amaba. Me vieron como un tonta.“Perra”, “puta”, “maldita”, “desgraciada”, “hija de puta”, “mentirosa de mierda”, “quiero romperte por la mitad”, “estás muerta”.Realmente estaba muerta. Me mató por dentro. No fui a ninguna parte, no hablé con nadie más. Viví para una persona que me maltrató.Mis nuevos amigos eran sus amigos.Tenía miedo de mi agresor, y de lo que él pensaría si yo fuera al centro comercial con mis amigas.Me quedaba en casa para evitar una pelea, para ver si podía tranquilizar a mi amor. Para ver si me podía llamar “amor” una vez más. En lugar que me dijera “puta”.Yo era una “perra” cuando iba a la panadería, yo era una “puta” cuando fui a buscar a mi hermana al metro a las 23:00 horas, yo era una “vaca” para dormir, yo era una “Desgraciada” por ver una película y olvidarme de mi teléfono durante unas horas.Me esforcé para complacerlo. ¡No podría!“El agresor psicológico te convence de que es tú culpa, incluso cuando dices que no eres culpable de nada, es culpa tuya por no ser lo suficientemente buena para él, por no ser lo que exactamente lo que él quería. Y te frustra.¡Me frustraba mucho! Hacía todo lo posible para complacerlo y no lo lograba ¿Qué más podría hacer?No! Es su culpa! Él es así y nunca cambiará.¡Por eso decidí escribir mi historia! Hoy entiendo a las miles de mujeres pasan por lo que pasé.Traté de matarmePorque me dolía escuchar cosas que no era, pero hoy me siento genial! Lo superé.¡Lo superé. Quise superarlo! Abrí mis ojos de una vez.Y sí, tomé el valor que me faltaba y fui en la comisaría…¡Se fuerte! ¡Si usted pasa por algo como esto, no tenga miedo! Levanta la cabeza y no te olvides de la mujer maravillosa que eres!"

Su poderoso relato estuvo lleno de significado y ha obtenido muchos comentarios positivos en Faceebok.

Esperamos que su testimonio llegue a las tantas personas que pasan por lo mismo en el mundo.

Recuerda que nadie tiene derecho de hacerte sentir culpable o de maltratarte.

Eres muy valiosa para quienes te aman de verdad. Nunca olvides lo única y hermosa que eres y jamás permitas que esto te suceda.

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