Esta abuela de Siberia patina sobre un lago congelado a diario por esta conmovedora razón.

Esta abuela de Siberia patina sobre un lago congelado a diario por esta conmovedora razón.0shares

A pesar de las vicisitudes el ser humano siempre encuentra un motivo para levantarse cada día y seguir disfrutando de la vida. Muchos lo hacen en compañía de sus seres queridos, pero a otros les toca hacerlo sin más compañía que ellos mismos.

Aunque en este caso, esta abuela de 76 años llamada, Lyubov Morekhodova, de Siberia, nos enseña que convertirse en un adulto mayor y empezar a cobrar una pensión no significa que debas quedarte de brazos cruzados a esperar la muerte.

Sin tomar en cuenta su avanzada edad, logró no solo sobrevivir a las altas temperaturas de la región donde vive, sino que también logró captar la atención del mundo gracias a sus habilidades para patinar. Lyubov aprendió este difícil arte cuando apenas tenía siete años y ahora pasa sus días de retiro patinando en uno de los lagos más profundos del mundo: Baikal.

Morekhodova no vive sola, sino en compañía de sus animales...

La ingeniero de tecnología jubilada vive en una pequeña casa donde cuida de sus queridos animales, que consisten en perros, un gato, gallinas, gallos, terneros, toros y vacas. A diario se despierta a las 5:30 a.m. para alimentar a las vacas y dejarlas pastar en una colina.

Y esta es su interesante rutina...

Todos los días, para acortar la distancia, se pone sus patines hechos en 1943 y se desliza a través del lago para asegurarse de que las vacas no se pierdan.

Después de perder a su esposo en 2011 vive sola...

Aunque no del todo. Sus nietos y sobrinos la visitan durante el verano. 

A pesar de que sus familiares le han insistido para que se mude con ellos a la ciudad, la anciana prefiere quedarse, pues dice sentirse feliz y satisfecha viviendo en medio de Siberia.

Así pasa la abuela sus días de retiro patinando en el lago Baikal...

Lyubov está acostumbrada a patinar largas distancias a diario.

Su padre hizo los patines cortando una sierra de metal e insertándola en pedazos de madera que ata a Valenki (botas de fieltro tradicionales).

Lyubov se siente feliz en compañía de sus queridos animales.

El agua potable que consume proviene del Baikal.

Y todos los días carga cubos llenos de agua.

Lyubov asegura que el Baikal la llena de felicidad y buen humor.

Además tiene un especial talento para el bordado y otras artesanías.

Algunas de sus obras incluso fueron premiadas en competencias locales.

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