Descubre este método de organización japonés que tendrá tu armario y vida ordenados.

Descubre este método de organización japonés que tendrá tu armario y vida ordenados.0shares

Ser ordenado es una cualidad que no a todos se nos da de buena manera. En algunos parece ser algo innato mientras que para otros, no importa lo mucho que se esfuercen, sus cosas siempre terminan en un desorden sin igual. A pesar de esto, hay quienes opinan que cualquiera puede aprender nociones básicas sobre organización y aplicarlas de forma tal que no tengan que padecer por esto nunca más e incluso podrían aplicarlo para todos y cada uno de los aspectos de su vida.

Uno de los métodos más populares de este tipo se le conoce como "El arte japonés de Decluttering", término que ha sido acuñado por las autoras Marie Kondo y Yukiko Kaneko en algunas de sus publicaciones. Su principio se basa en algo muy básico: deshazte de todo aquello que no te traiga alegría. Así sean objetos, recuerdos, vivencias... En fin, aplica para cualquier cosa. 

Según la creencia oriental, hacer esto te ayudará no solo a organizarse sino a transformar tu actitud hacia la vida. ¿Te animas a descubrir de qué se trata y cómo aplicarlo? Sigue leyendo que aquí en Buenamente.com te contaremos cómo hacerlo.

Todos hemos pasado por la penosa tarea de tirar aquello que no nos sirve.

Lo que en muchos casos termina siendo sólo un intento fallido porque por más que tratemos de deshacernos de algunas cosas, no sabemos cómo seleccionarlas, cayendo entonces en un absurdo círculo vicioso de "esto podría servirme luego", y pasan años sin siquiera tocarlo.

Probablemente pienses en un sinfín de personas a las cuales les vendría bien algunas recomendaciones para ordenar sus cosas.

Cualquier otra menos en ti mismo. Sin embargo, una vez que conozcas los principios del método que veremos a continuación, te alegrará enormemente haber tomado la iniciativa de aplicarlos en tu vida para gozar de sus múltiples beneficios. Comencemos entonces a ver de qué se trata esto de "El arte japonés de Decluttering".

El primer paso es establecer diferentes categorías para ordenar las cosas.

Con el fin de hacer el proceso más eficiente, los japoneses recomiendan clasificar no de acuerdo a las habitaciones (cocina, habitación, baño, lavandería...) como se estila, sino hacerlo por categoría de cosas: bien sea ropa, zapatos, bolsos, entre otros.

1. Podemos iniciar con los productos cosméticos.

La mayoría de los cosméticos se compran para ahorrar dinero. Por ejemplo, la crema hidratante que usas para la cara te sale en $200 y se te ocurre remplazarla por otros productos más baratos, así que haces varios intentos por reemplazarla, pero terminas gastando más dinero de manera innecesaria en otras cremas o productos que utilizarás quizá 2 veces. 

Una vez hecho esto, comienza a darle un valor sentimental a esos productos.

Hazte preguntas claves y, sobre todo, respóndelas con total franqueza. ¿Con qué frecuencia lo uso? ¿A qué se debe que lo use tanto (o tan poco)? ¿Cómo me sentiría si no lo tuviese? ¿Afectaría trascendentalmente mi vida no tenerlo? Preguntas de este tipo te ayudarán a explorar lo que sientes hacia ellos.

Seguidamente, el método indica elegir todos aquellos que te hagan feliz.

No importa la razón. Una forma es determinar qué tan cómodo te sientes con cada producto o prenda que compone la categoría. Así lograrås ir separando unos de otros.

2. Otra buena categoría podría ser la bisutería. 

En nuestro caso, las mujeres solemos acumular un extraordinario montón de joyería que, si bien es cierto embellecen muchos de nuestros atuendos, la mayoría apenas si los usamos dos o tres veces más después de adquirirlos, ocupando un valioso espacio tanto de nuestro armario como de nuestra energía. 

Desechar aquella que definitivamente no nos sirva sería una idea fenomenal. 

Siguiendo claro está es mismo procedimiento de la categoría anterior.

3. La ropa es una categoría ineludible.

Como seguramente pensarás, hay muchos tipos de prendas de vestir. Justamente eso puedes usar para definir tus próximas categorías y así seguir organizando. Un ejemplo podría ser: ropa de salir, para trabajar, de día, de noche, por si acaso...

4. Por último, termina agregando otras categorías complementarias.

Luego de terminado el proceso con las joyas y la ropa, establece categorías propias para el resto de tus cosas, tales como artículos de hogar, zapatos... Y lleva a cabo la misma revisión.

El proceso de elección suele ser lento y difícil.

Sobre todo porque hay que despedirse de muchos recuerdos asociados a las prendas y un gran número de excusas para justificar desde una mancha pequeñita hasta algo que posee un importante valor sentimental para ti y por eso no debes tirarlo. ¿cierto?

El consejo de Yukiko Kaneko sí pretendes usar las excusas como apoyo para no tirar algo: entiende que eso solo te están robando energía.

La ropa que no usamos en el presente no nos permite ver con claridad lo que nos puede deparar el futuro y viceversa. Entonces, tómate el tiempo de necesites para decidir bien.

Es probable que consigas muchas cosas que tirar también en el resto de las categorías.

Recuerdos y decoración de la casa: 

Imanes para la nevera, platos decorativos, juguetes, figuritas y otras cosas que acumulan polvo.

Dispositivos electrónicos

Auriculares que no funcionaron bien, una lámpara de mesa inservible, entre otras cosas...

Blancos:

Ropa de cama y toallas, un par de manteles y varios edredones sintéticos.

¿A dónde llevar todo lo que has apartado?

Ten previsto esto con anticipación. De lo contrario, las cosas irán volviendo a tu clóset y luego, colmarán toda tu casa nuevamente. Podrías elegir entre estos cuatro:

Refugios de animales.

Contenedores de basura.

Organizaciones de caridad.


O te queda el último recurso de regalarlas.


¿Qué hacer para qué el desorden no vuelva a ocurrir?

La autora Yukiko Manejo compara este proceso con el de perder peso: si sacas algunas cosas pero no ajustas tu alimentación, ganarás el peso perdido muy pronto. Lo que debes hacer es analizar las razones que te hacían guardar tantas cosas inútiles y así no volverlas a ver. Podrían girar en torno a:

  • Ofertas: centrado en productos a bajo costo que, aunque innceseario, comprábamos.
  • Ahorro: tomando ciertas previsiones.
  • Cosas poco valiosas: o que te sirvieron en el pasado pero ya no más.

Los resultados son extraordinarios.

Es un proceso progresivo y general que se lleva cerca de seis meses, en el cual cambias tu vida de las siguientes maneras:

  • Al haber menos cosas, la limpieza es más rápida y fácil.
  • Como tienes la ropa suficiente, no hay que ocuparse en sacar algo especial. Cualquier cosa te servirá por igual.
  • Ahorrarás un montón de dinero.
  • Te sentirás una mejor persona por ayudar a otros con las cosas que no te sirven.

¿Realmente una persona se transforma aplicando este método?

De manera contundente, la respuesta es sí. Organizarte te ayuda a sentirte más libre moral y físicamente. No te arrepentirás de lo que compres sino más bien lo agradecerás, aprovechadas mientras puedas y lo desecharás. 

¿Te animarías a intentarlo? COMENTA y COMPARTE con tus amigos este interesante método.

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