¡De anoréxica a luchadora! Conoce la increíble e inspiradora historia de Fiona Chrystall

¡De anoréxica a luchadora! Conoce la increíble e inspiradora historia de Fiona Chrystall22shares

La anorexia es un trastorno alimenticio grave que puede llevar a la persona a sufrir terribles problemas de salud si no es controlado a tiempo. Este trastorno provoca que quien lo padece se obsesione con su figura, peso y también lo que ingiere, al punto de llevarlo a tener peligrosas dietas restrictivas.

A pesar de que muchos estamos conscientes de dicha enfermedad, poco hacemos para evitarla. De hecho, nos resulta común bromear sobre el peso de una persona sin siquiera pensar en el daño psicológico que podríamos ocasionarle. Por ese motivo, hemos decidido compartir la historia de una chica que tuvo uno de los peores casos de anorexia que se han podido registrar a causa de los dolorosos comentarios de sus seres queridos.

Si quedaste tan impactado con las fotografías de esta chica como nosotros, entonces no dudes en COMPARTIR esta nota con tus amigos, ¡ellos necesitan saber de las terribles consecuencias de esos "inocentes comentarios"! Tampoco olvides dejarnos tu opinión al respecto en los COMENTARIOS.

A menudo escuchamos a muchas chicas referirse a otros con adjetivos despectivos como "gorda", "vaca" y "obesa".

Sin siquiera ponerse a pensar en el terrible daño que puenden ocasionar en las mentes de esas personas, quienes podrían ya estar teniendo problemas de autoestima e imagen.

Incluso emitir esa clase de comentario a un ser querido con intención de "motivarlo" a mejorar su figura puede ser peligroso.

Cuando la escocesa Fiona Chrystall tenía 5 años, solía escuchar duras críticas sobre su peso provenientes de su madre y tías, quienes eran delgadas. De niña, Fee, como la llamaba su padre, se veía un poco robusta, pero no sufría de sobrepeso.

Pero a pesar de tener un peso adecuado para una chica de su edad, ella solía escuchar comentarios como:

"Esta familia no es de chicas gordas", "hay que empezar a cuidar la dieta de Fee", "Es importante que empiece hacer algún deporte", de hecho, su peso se convertía en un tema de conversación frecuente en las reuniones familiares.

En lugar de tener una infancia común como los demás chicos, ella pasaba horas detrás de la puerta escuchando comentarios sobre su peso.

Ella deseaba hacer sentir orgullosa a su mamá y ganarse los halagos de sus tías, pero sentía que su "enorme" cuerpo le impedía conseguir su cometido.

Fue entonces cuando decidió ingeniar un plan: ella le decía a su mamá que comía en la escuela, cuando en realidad no era así.

De hecho, ella pasaba la hora de su almuerzo caminando alrededor de la cancha, intentando quemar las inexistentes calorías.

Luego pasó a usar el truco de la servilleta, el cual consistía en escupir la comida mientras fingía limpiarse la boca.

Pero su "rutina de ejercicios" no se limitó a la escuela. Ella subía y bajaba las escaleras de la casa y mentía a sus padres sobre su salud, que poco a poco había ido deteriorándose.

Después de algunos años, ya no quedaba nada del cuerpo de esa niña.

Ella sólo comía algunas rebanadas de pan dos veces al día. La anorexia la estaba consumiendo cada vez más: sus huesos se marcaban, el periodo había desaparecido y su corazón latía cada vez más débil.

A la edad de 18 años, decidió ver un médico quien le dijo una desalentadora respuesta: "Ya no hay nada que hacer".

La enfermedad que la había consumido por años había ocasionado daños irreparables: Con una estatura de 1.60 metros, apenas pesaba 30 kilos.

"Ver la cara de mis padres me partió el alma, estaban sufriendo y tenía que hacer algo", cuenta la joven.

"Ya no era una niña, se trataba de algo simple: vivir o morir".

Por supuesto, luchar contra su enfermedad no fue nada sencillo.

Era como si batallara contra sí misma. Hubieron recaídas, lágrimas, desvelos y a pesar de saber que su salud estaba grave, seguía viéndose "gorda" en el espejo.

En ese entonces, ella decidió inscribirse en un programa de artes marciales mixtas en la Universidad y quedó simplemente fascinada con la disciplina.

Poco a poco, aprendió a comer sanamente, dado a que debía consumir las suficientes calorías para quemarlas en los entrenamientos.

Poco a poco, esa disciplina se convirtió en su motivo para mejorar y ahora a sus 25 años luce increíble.

Sus fotografías de antes y después demuestran que nunca es demasiado tarde para cambiar.

Lamentablemente, los daños irreparables de la anorexia la seguirá afectando por el resto de su vida.

Por lo que ahora, debe cuidarse de no sufrir fracturas, dado a que padece de osteoporosis. Aunque eso no la detiene en practicar su deporte favorito.

Y tú, ¿qué opinas sobre la historia de esta chica?

DEJANOS SABEN TU OPINION
TE LO RECOMENDAMOS
TU PUEDE INTERESAR