Chico aprende una gran lección gracias a un compañero que lo tenía harto

Chico aprende una gran lección gracias a un compañero que lo tenía harto0shares

Por naturaleza somos seres sociales que necesitamos interactuar con otras personas para suplir todas nuestras necesidades, ya que es imposible cubrirlas a cabalidad por nuestros propios medios. Sin embargo, en ocasiones el acelerado estilo de vida que llevamos hace que minimicemos el contacto con la gente que nos rodea e incluso llegar a juzgarlos sin detenernos a pensar en sus circunstancias personales ni tampoco en sus razones para actuar de ciertas maneras.

De manera particular, en los salones de clases confluyen todo tipo de personalidades e historias de vida, a pesar de que la mayoría no se detenga a meditar ni más remotamente en eso. Es probable que desperdiciemos esta valiosa oportunidad para nutrirnos de las experiencias del resto de nuestros compañeros por ocuparnos únicamente de lo que consideramos nos compete, aunque a veces la vida se encarga de hacernos un llamado de atención y encaremos esta realidad frente a frente. Justamente eso le paso a Thomas McFall. Descubre a continuación los detalles de su emotiva historia.

¿Conoces la sensación que surge cuando entras a tu salón de clases y ves las cosas de otra persona sobre tu escritorio?

Está claro que generalmente no hay asientos asignados, pero has estado sentándote en el mismo escritorio desde el primer día y todos lo saben. Entonces, ¿por qué el chico que se sienta a tu lado colocaría su teléfono, su libro, su cargador, su almuerzo y su computadora portátil en el espacio que es legítimamente tuyo? ¡Es bastante molesto!

Todo lo que deseas hacer es entrar, sentarte, sacar tu cuaderno y prestar atención (o al menos intentarlo). ¿Pero ahora?

Ahora tienes que hablar con un extraño para que mueva sus cosas y entonces así se arruina tu día, arrancando con pequeñas e innecesarias molestias. ¿Te suena familiar? Debería. 

Todos tenemos tanto que hacer en estos días que interactuar con las personas que vemos frecuentemente, no nuestros amigos, sino nuestros compañeros de clase, compañeros de viaje, compañeros de trabajo o las personas que hacen cola para tomar café todos los días, podría sentirse como un carga.

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