9 Situaciones comunes que ponen de muy mal humor a quienes no les gusta el contacto físico

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Todos tenemos un amigo que siempre intenta evitar a toda costa las muestras de afecto como abrazos y besos. De hecho, tú mismo podrías ser esa persona. Y para algunas personas este comportamiento resulta extraño pues no saben lo que una persona a la que no le gusta tener contacto físico con otros siente. Esa caricia que te da tu abuela, los besos con los que te despiertan tus padres, el abrazo cargado de energía que intercambias con un amigo, un susurro al oído o la mano en el hombro, discreta muestra de apoyo que te brinda un compañero en el trabajo. Forman parte de nuestro día a día. Todos ellos, gestos que, por su cotidianidad, damos por hecho, nos parecen imprescindibles y nos es complicado imaginarnos nuestra vida sin ellos. ¿O acaso podrían sobrarnos? A algunas personas, sí.

Hay gente a la que el contacto físico le genera rechazo, que darían su reino por ser un cactus andante cuando alguien trata de abrazarlos, que han ingeniado 1.001 maneras para salir de una reunión de trabajo sin estrechar las correspondientes manos de despedida, que castigarían con la cadena perpetua la gracia de hacer cosquillas y que consideran ir a un concierto, montarse en el metro o salir de bares un deporte de riego que hace peligrar innecesariamente su espacio vital. Este espacio, conocido como peripersonal, es la zona que separa nuestro cuerpo del mundo y que consideramos como segura.

La mayoría de las personas necesitan un entorno de entre 20 y 40 centímetros alrededor de su cara, aumentando el margen en quienes padecen ansiedad, según un estudio del University College de Londres. Normalmente, solemos vincular el contacto físico con nuestra pareja y con las personas más cercanas. Sin embargo, hay para quien ni siquiera ese vínculo es capaz de abrir la puerta al roce. En los casos más leves, se trata simplemente de celo por preservar su espacio vital, un carácter más reservado, la incomodidad de sentir que se pierde el control cuando alguien invade tu espacio o, simplemente, el creer que no es necesario tocarse tanto. Por esta razón en Buenamente.com te hablaremos de algunos casos típicos que este tipo de personas encontrarían difíciles de sobrellevar.

1. Estar en contacto con los hijos de extraños.

Los niños son flores que adornan nuestras vidas... siempre y cuando podamos verlos desde la distancia. A este tipo de personas les encantan los niños ajenos, pero no les parece que abrazarlos sea necesario para demostrar su amor. Sólo están dispuestos a abrazar a sus propios niños.

¡Tía vino a visitarnos!
¡Hola mis amores!

2. Esos días de verano.

La época de verano tiene una gran desventaja: los cuerpos sudados de otras personas están por todos lados, y al parecer siempre están pegados a nosotros. Usan ropas que no cubren todo el cuerpo y no tocar un asiento o a un extraño con nuestra piel es casi imposible.

3. Masajes...

Parece increíble cuando vemos a otras personas que frecuentemente visitan salones de masajes. Además, se alegran cuando les obsequian una tarjeta de regalo para un curso de masajista donde sus cuerpos serán tocados por un completo extraño. TODO su cuerpo. Eso sí que es anti natural.

Necesitas tomar un curso de masaje terapéutico.

4. Abrazos sin motivos...

Resulta difícil comprender por qué necesitamos abrazar a los demás cuando saludamos o nos despedimos de alguien. Después de todo, no es como si hubiéramos regresado de la guerra.

5. ...y cuando sí hay motivos.

Es sumamente incómodo cuando alguien quien es prácticamente un desconocido nos abraza. Además, nuestro comportamiento puede ser percibido com frialdad, y eso puede ser extraño o avergonzante.

¡Phil, así solía tenerte entre mis brazos!

6. Una nueva relación...

Necesitamos acostumbrarnos a tener una nueva persona en nuestras vidas. Eso no ocurrirá de manera instantánea. Pero una vez que suceda, entregaremos toda la ternura y el amor que llevamos por dentro.

1er día
2do día
3er día

7. Piscinas públicas.

Una piscina es como una sopa con personas dentro. El momento en que nuestras caras son tocadas por la misma agua que han tocado los pies de algunos extraños será el último de nuestras vidas.

¿No te gustan las piscinas?
No puedo estar dentro de la misma agua que otras personas.

8. Un viejo amigo.

Trata por lo que más quieras de no tocarnos mientras conversamos. Por favor guarda para ti mismo esos toqueteos amigables y esas palmadas en el hombro. Podemos escuchar atentamente lo que nos dicen sin necesidad de recurrir a este tipo de roces.

Escucha, quiero decirte algo...
¡No me conoces así! 

9. Y lo más importante.

Si te abrazamos con mucha frecuencia significa que eres una de las personas más importantes y amadas de nuestra vida.

No es necesario que me abraces.
Sólo me gusta abrazar a las personas que amo.

Ahora puedes entender lo que siente un gato cuando es abrazado y tocado todo el tiempo. 

¡No lo hagas! Respeta el espacio personal... y a los gatos.

¿Perteneces a este tipo de personas? COMENTA y no olvides  COMPARTIR esta nota con todos tus amigos.

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