6 Razones por las cuáles los hijos mayores no deberían cuidan a sus hermanos más pequeños.

6 Razones por las cuáles los hijos mayores no deberían cuidan a sus hermanos más pequeños.0shares

Todo padre busca la manera de procurarle el mayor cuidado a todos sus hijos por igual. Sin embargo, generalmente terminan siendo los más pequeños los que reciben más atención, por cuanto son vulnerables por su edad. Es así como, a lo largo de los años, la mayoría de los padres han optado por apoyarse en sus hijos más grandes para esto, debido a que los perciben como un apoyo inmediato dentro del hogar, además que imaginan podrán hacerlo en virtud de que recientemente pasaron por lo mismo que sus hermanos menores y podrían ayudarlos de mejor manera.

A pesar de esto, se deja de lado la más evidente de las verdades: aunque más grandes, siguen siendo niños; así que también tienen sus propias necesidades y requerimientos, las cuales pueden ser seriamente sobrecargadas por la extenuante tarea de cuidar de sus hermanos. Es lógico que se les enseñe a protegerse los unos a los otros, pero de allí a posar sobre uno la responsabilidad por el bienestar de los otros es demasiado que manejar para un niño, tanto física como emocional y psicológicamente.

Entonces, todo se resume en que sí un niño (indistintamente su edad) no puede hacerse cargo por completo de sí mismo, es absurdo pretender que lo haga de otro ser aún más pequeño. En vista de lo importante de este tema, Buenamente.com presenta los inconvenientes más recurrentes que enfrentan los chicos que son sometidos a esta situación, avalados por los estudios de diversos profesionales. Ojalá muchos padres comprendan lo delicado del asunto para que dejen de hacerlo, procurando así una infancia más feliz para su descendencia. 

¿Consideras que un "niño grande" puede cuidar a otro más pequeño que él?

Si tu respuesta es positiva, este artículo es justamente para ti. Es importante comprender que cualquier niño, no importa su edad, no posee todas las capacidades necesarias para encargarse ni siquiera de si mismo con la suficiente eficacia que le permita satisfacer todas sus necesidades; por lo tanto, menos podrá hacerlo con otro más pequeño. 

La equivocada creencia de que "sí puede" ha traído innumerable problemas en los hogares.

Por diversas causas, muchos padres optan por dejar a sus hijos menores con sus hermanos mayores, ignorando lo descrito anteriormente. Quizás no hayan tenido ningún problema hasta ahora (o al menos no de manera evidente); pero a largo plazo, lo más probable es que se evidencien las consecuencias y, lamentablemente, puede que sea demasiado tarde para remediarlas. Si lo dudas, sigue leyendo para enterarte de cuáles podrían ser.

1. Se viola su derecho a disfrutar como iguales.

No importa la diferencia de edad entre ellos; lo ideal es que compartan entre sí las tareas propias de los hermanos, como por ejemplo desarrollar la complicidad única que caracteriza este tipo de vínculo, divertirse y conocerse a fondo. 

Cuando se le da a uno la responsabilidad de cuidar a los más demás, se coarta su niñez.

Al hacer esto, inmediatamente se interrumpe el curso natural de su relación afectiva, haciendo que se relacione al hermano mayor con una figura de autoridad que está por encima de los demás y, por consiguiente, debe ser tratado diferente.

2. Hace más difícil comprender los roles de autoridad dentro del hogar.

Dentro del hogar existe un rango jerárquico inherente a cada figura, encabezada por los padres seguida por los hijos, todos los que hubiesen por igual. Cuando algún hermano asume momentáneamente el rol paterno o materno, genera cierta confusión en los demás por cuando les costará procesar por qué una persona apenas un poco más grande que sí misma puede adquirir una autoridad tal que logra imponerse circunstancialmente sobre él.

A largo plazo, podría desencadenar rebeldía y otros problemas de comportamiento.

Todo esto por asumir que todos son iguales, tanto padres como hijos, en la estructura familiar.

3. Incrementa la posibilidad de accidentes caseros.

Cuando asignamos esta responsabilidad a quienes no están en edad suficiente para hacerlo, tratarán por todos los medios de hacerlo lo mejor posible; sin embargo, les será cada vez más difícil y habrá momentos donde perderán la paciencia con sus hermanos pequeños con lo cual quedarán expuestos a situaciones de peligro.

Por esto, es mejor prevenir que lamentar.

Por más maduro que un hijo pueda ser, no deja de lado su condición de niño, la cual va directamente relacionada con su edad cronológica. Así que esto les producirá un estrés adicional con que lidiar que lo podría llevar a rechazar más adelante el cuidado de otros infantes, sean familiares o no.

4. Agobia a los hijos mayores con una responsabilidad que sobrepasa sus capacidades.

Las habilidades que cada quien adquiere van desarrollándose conforme se acumula mayor edad, potenciado por el apoyo de los padres y las situaciones que les toque enfrentar. Y cada una de las etapas de la vida tiene sus propios retos. Así que, sí aún para un adulto se hace extenuante la tarea de cuidar a un niño pequeño, ¿que tanto más lo será para alguien que no ha salido de la niñez y apenas tiene un poco mayor edad de la persona a su cargo?

Su autoestima puede verse seriamente afectada con esta situación.

Un niño que está conociéndose que debe encarar el cuidado de otro y falla en ello, puede verse a sí mismo como incapaz, lo que marcaría su vida negativamente de allí en adelante. De hecho, muchos traumas e inseguridades adultas podrían ser evitadas con tan sólo entender esta realidad.

5. Los niños que cuidan a sus hermanos suelen tener bajo rendimiento escolar.

Cuando un niño tiene esta enorme responsabilidad varias áreas de su vida se ven afectadas. Esto a causa de que los niños se sienten atareados, estresados y preocupados por cosas que no deberían. 

Todo esto repercute en un fracaso escolar.

Lo más lamentable es que esto le ocasionará conflictos con sus padres, a quienes trata de complacer por todos los medios pero no lo logra, haciéndolo sentir cada vez más frustrado.

6. Propicia un clima de rivalidad.

Lo ideal es que de manera natural todos los hermanos se cuiden entre si en la misma medida, ninguno por encima de otro. Si el mayor es revestido de una responsabilidad más grande, se percibirá con más poder, lo que podría molestar al resto.

Por esto, podrían considerarlo digno de menos confianza.

Con lo cual no puedan entonces tener tanta camaradería entre ellos.

Hay que entender que ninguna responsabilidad adulta debe pesar sobre hombros infantiles.

Pues es lógico que no pueda ser manejada de la forma más asertiva. Tendremos niños más felices y sociedades más sanas si buscamos liberar a nuestros hijos de asignarles tareas que no les competen.

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