34 Cosas desagradables por las que toda embarazada pasa y que nadie les advierte

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Ser mamá es una de las más grandes bendiciones que existen, sin embargo hay un montón de cosas que descubrirás si eres primeriza y que no se vuelven a repetir con el siguiente embarazo, pues son experiencias nuevas que tal vez no te imaginas. Sin embargo, las madres nunca somos conscientes de lo que nos espera, primero, porque no contamos con nuestro cambio hormonal, que tanto nos afecta y segundo, porque pensamos que somos capaces de hacer y llevar todo. Por eso necesitamos un tiempo para adaptarnos y saber que nuestro tiempo, durante unos meses, no será nuestro. Pero luego, hemos de aprender a querernos mucho de nuevo.

Una de las cosas que más aterra a las madres primerizas es el cambio físico, ver cómo vas cambiando de forma tan exagerada y cómo has de aprender a convivir con un cuerpo que no es el tuyo. No poder ponerte tu ropa, no poder agacharte como antes, no poder dormir bien, no poder comer de todo por las digestiones y que esto te siente fatal…

Lo que sí es cierto es que convertirse en mamá es la cosa más maravillosa del mundo, ya que no sólo se trata de dar vida a un nuevo ser humano, sino que en ti cae la responsabilidad de convertir a esa pequeña personita que salió de ti, en un increíble ser humano. Como dicen por ahí, no hay un manual que te indique paso a paso qué es lo que tienes que hacer con tu pequeño. Pero durante el proceso es mejor que aprendamos a disfrutarlo. Así que veremos algunas de las cosas más graciosas que a toda mamá primeriza le suceden, esto para que sepas qué es lo que te podría pasar y, para que no te espantes ni te lo tomes tan apecho si te llegan a suceder.

1. El volumen de tu sangre aumenta de manera importante...

Lo que causa que tus venas se hinchen y que sangres regularmente por la nariz. Durante el embarazo, el cuerpo de una mujer transita por muchos cambios, y las modificaciones en el sistema circulatorio no son la excepción. El cuerpo de la madre se adapta a las necesidades del feto, porque su sangre le da al bebé los nutrientes y el oxígeno que necesita, A veces estos cambios le producen incomodidades o complicaciones a la madre, pero generalmente las cosas vuelven a su cauce normal muy poco tiempo después del parto.

2. Experimentas algo conocido como “tapón mucoso”...

Que no es más que un hilo sangriento de moco que tiene la función de proteger al bebé de infecciones externas y suele desprenderse antes de dar a luz.

3. Tu estómago se pondrá enorme y pesado.

Tanto así que ni siquiera serás capaz de agacharte para afeitar tus piernas y mucho menos para lavar tus pies. Las piernas son más sencillas, pero las ingles... ¿qué embarazada logra verse las ingles? No hay manera. Hay dos soluciones para poder ponerse un bañador e ir a la playa o a la piscina en perfectas condiciones: ir a un centro de depilación para que una profesional lo haga en nuestro lugar o hacerlo en casa ayudadas de un espejito situado estratégicamente.

4. Posar tu cabeza sobre el excusado durante los primeros meses, se volverá costumbre...

Y ¿cuál es la causa? TODO lo que se te cruce en el camino.

5. Haces las combinaciones más repugnantes e inusuales con la comida.

Cosas como, chocolate con ketchup o pastel con vinagre, serán tus opciones favoritas del menú durante muchos días.

6. Aparece una línea negra en tu abdomen que va desde tu ombligo hasta tu entrepierna.

7. Y por cierto, tu ombligo decidirá salirse por completo y esto llamará mucho la atención de la gente.

8. No volverás a ver tus tobillos en un buen tiempo.

9. Empiezas a creer que eres un camaleón pues toda tu piel cambia.

10. Incluso tu vagina se vuelve más oscura...

11. Estar estreñida será tu pan de cada día.

12. Las hormonas hacen estragos en tu cuerpo y tus pechos se llenan de acné.

13. Aparecen unas venas oscuras muy marcadas en tus pechos, haciendo que parezca la ruta de un mapa.

14. Y por supuesto cada una crece a su ritmo. Hasta que una parece un limón y la otra una sandía.

15. Tu pelo crecerá más rápido y grueso, y en lugares donde nunca imaginaste que podía crecer.

16. Tu estómago no siempre se verá hermoso y redondo...

Tu bebé se moverá mucho y eso hará que a veces te veas realmente deforme. Es normal.

17. Tus muslos ya están tan unidos que terminan irritados.

18. Las estrías llegan para quedarse.

Son tatuajes que te recordarán tus hermosos días como embarazada.

19. Desprendes extrañas secreciones vaginales todos los días.

20. No te importa lo que digan ¡Comerás todo lo que quieras porque así te lo exige “el bebé”!

21. Tu cuerpo goteará sin cesar. Sí, tu vagina y tus pechos serán los protagonistas.

22. Gotearás tanto ahí abajo, que las toallitas diarias se volverán tus mejores amigas.

23. Te pones el mismo sostén de maternidad una y otra vez.

No sólo ducharse es agotador, también lo es lavar la ropa, en fin todo es agotador. Sin embargo, lo haces todo dejando claro lo fuerte que eres.

24. Tomar una ducha te parecerá un proceso bastante agotador.

Incluso lavarás tu cabello sólo cuando esté realmente grasoso.

25. Puedes cambiar de ánimo en cuestión de segundos...

En un momento estás llorando como niña y al otro te estás orinando de la risa, para luego empezar a llorar una vez más. Y esto es culpa de tus hormonas que están fuera de control.

26. Te vuelves experta en tomar muestras de orina.

Tus doctores las revisan en cada visita, así que para ti esto se vuelve pan comido.

27. El calor se apodera de ti a cada momento.

Es como si vivieras dentro de un sauna.

28. Y sudas por todos lados, bajo tus pechos, en tus pies, en tus muslos.

Incluso donde nunca habías sentido una gota de sudor.

29. Tienes la necesidad de ir al baño a cada rato...

Incluso sucede cuando ríes, lloras, bostezas o estornudas.

30. Las hemorroides atacarán en cualquier momento.

Ya sea porque pujaste estando constipada o por pujar en el momento de traer al mundo a tu pequeño.

31. Cada vez que comes, las migajas caen por tu camiseta y tú ni te preocupas por sacarlas, pues como ya dijimos, todo es agotador.

32. Parece que tienes un dragón dentro de ti, pues sientes la peor acidez de tu vida.

33. Luego de un tiempo ya no te importa que todos escuchen tus gases. Simplemente los dejas ser libres...

34. Te pasas el día mirando videos de parto realmente gráficos, con fines científicos.

¿Ya has pasado por esto o estás en ese proceso? COMENTA tus experiencias y no olvides COMPARTIR esta nota con todos tus amigos.

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